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Una mirada para entender la Teología del Cuerpo

María Verónica Vernaza G.

Al principio de su pontificado, san Juan Pablo II entregó al mundo 129 catequesis que él mismo llamó Teología del Cuerpo (2da catequesis: 12 de septiembre de 1979). Durante sus seis primeros años, entre septiembre de 1979 y noviembre de 1984, el Santo Padre utilizó las audiencias generales de los miércoles para enseñarnos sobre el valor de la sexualidad, dándonos una visión integral adecuada al problema del matrimonio y la procreación. Pero es importante conocer el contexto que dio paso a estas magníficas enseñanzas.

Como dato curioso, dichas audiencias generales fueron instauradas por Pío IX auto proclamado “prisionero del Vaticano”, porque por esa época, durante la segunda mitad del siglo XIX, se llevaban batallas para unificar los estados de Italia (los papas no siempre han vivido en el Vaticano, antes vivían en el Palacio Quirinal, hoy residencia del presidente de la República de Italia). San Juan Pablo II es el primer papa que dedica a esas audiencias una catequesis formativa.

Como obispo auxiliar de Cracovia, monseñor Karol Wojtyla estaba muy interesado en entender y explicar las relaciones entre el hombre y la mujer como pareja. Por eso, en 1960 publica su libro Amor y Responsabilidad, obra que intenta presentar la moral de la Iglesia no en términos de lo bueno o malo, sino a partir de una reflexión interior de la persona humana. Más que un tratado doctrinal católico es una reflexión filosófica. En este escrito menciona muy pocas citas bíblicas y se nutre de las experiencias sentimentales que sus jóvenes alumnos le contaban siendo profesor en la Universidad Católica de Lublin.

Por esa misma época, el papa san Pablo VI, viendo los cambios socioculturales del momento, solicitó la conformación de una comisión cuya misión era aconsejarlo sobre la posición que debía adoptar la Iglesia Católica en cuestiones sexuales, y se le pide al cardenal Wojtyla que forme parte de la llamada “Comisión Pontificia sobre la anti concepción”, ya que el Santo Padre conocía su postura abiertamente provida.

Esta comisión estaba dividida en dos grandes corrientes. Una mayoritaria que decía que la Iglesia debía avanzar con los tiempos y otra minoritaria que mantenía la postura tradicional. En junio de 1966 la comisión convoca a una rueda de prensa para exponer la postura a la que había llegado, ya que el papa había decidido no pronunciarse. Luego de dos años de difícil deliberación, san Pablo VI escribe su encíclica Humanae Vitae que fue muy criticada porque prohíbe firmemente todo recurso de anticoncepción ya que atentan contra la integridad del acto sexual, que exige que no se separe las dimensiones de unión y procreación.

Es así cómo se va alistando el terreno para que un papa polaco nos regale una de las enseñanzas más hermosas de todos los tiempos. En esta columna iremos aprendiendo poco a poco el regalo que significa la Teología del Cuerpo, tanto para laicos como para consagrados.